Cuadros de costumbres y descripciones locales de Colombia Reportar como inadecuado




Cuadros de costumbres y descripciones locales de Colombia - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.

39 Constumbres, etiqueta, folclor - Customs, etiquette and folklore

Descripción literaria de lugares de Colombia, y de sus variadas constumbres hacia el año 1878.

Tipo de documento: Libro - Book

Temática: 3 Ciencias sociales - Social sciences 39 Constumbres, etiqueta, folclor - Customs, etiquette and folklore9 Geografía e Historia - History and geography 98 Historia general de América del Sur - History of ancient world; of specific continents, countries, localities; of extraterrestrial worlds





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



EL DESIERTO DE LA CANDELARIA. El sol heria nuestras cabezas perpendicularmente, y roverberaha en tomb hasta fastidiarnos.
Nosotros descendiamos per el espinazo de una de las muchas colinas, pedregosas y and ridas, que forman el pequeflo valle en donde está edificado ci convento do Is Candelaria, conocido con ci nombre del Desierto.
Habianios andado cuatro horas por un pais desolado, Ileno do quiebras, pobre, y en ci coal s6lo habiamos visto una quc otra cabafla, triste como Is suerte de SUS duenos, y aizada sabre una cambit 6 escondida tras el talus do una altura.
Tlnas cuantas espigas de trigo fuera de sazon, dos 6 tres surcos de papas y un escaso rebano, servian de adorno a aquellaa habitaciones al parecer abandonadas. Sin saber porqu and comparábamos aquella escena a los hailzontes do la.
Arabia Petrea; y cada bulto fugitivo quo descubriamos en los lejanos senderos, nos parecia ser ci cuerpo do on beduino quo fhtigaba su cahailo en aquellas asperezas sin Mmmino.
Ecnpero, Is verdad era quo per all no habia aiquiceles ni turbantes pintados, ni bridqnes espumosos, sine asnos pachorrudos y mujeres vestidas de azul. No soplaban las brisas do ningun lado; ]as ayes no alegraban con su presencia ni COfl SUB dantos esos sitios muertos, en donde a largulsimos trechos retozaban algunas cabras lustrosas, oreadas per niftos barapientos y sucios.
En cambio el cielo n stent.aba magnifico, revestido de un turquf brillante y con una inmensidad de senos grandiosa. Nuestro anhelo crecia por momentos, y nuestra menLo so halagaba con Ia esperanza do ver ci ansiado edificio detras do cada eminencia que se nospresentaba delante.
Nada dispone tanto el espfritu pan las grandes impresiones come los lugares unidos a las tradiciones religiosas; pues cada piedra, cat grata, cada Lrbol 6 torrente, ties parece que encierra algun misterio, y en area se presents,a nuestra imagination con los sagrados detaflea do un panorama santo.
Nosotros Ibamos a visitar Ia can, ya abandonada, de unos hombres quo...






Documentos relacionados