Discurso de investidura como Doctor Honoris Causa del Profesor Doctor Eduardo García de EnterríaReportar como inadecuado




Discurso de investidura como Doctor Honoris Causa del Profesor Doctor Eduardo García de Enterría - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.

Contributor: Universidad Carlos III de Madrid

Issued date: 1993

Keywords: Discursos

Description:Nombrado Doctor Honoris Causa en el acto de apertura del curso 93-94





Autor: García de Enterría, Eduardo

Fuente: http://e-archivo.uc3m.es


Introducción



Universidad Carlos III de Madrid Repositorio institucional e-Archivo http:--e-archivo.uc3m.es Documentación institucional Doctores Honoris Causa 1993 Discurso de investidura como Doctor Honoris Causa del Profesor Doctor Eduardo García de Enterría García de Enterría, Eduardo http:--hdl.handle.net-10016-8633 Descargado de e-Archivo, repositorio institucional de la Universidad Carlos III de Madrid Discurso de investidura como Doctor Honoris Causa del Profesor Doctor Eduardo García de Enterría Nombrado Doctor Honoris Causa en el acto de apertura del curso 93-94 Magnífico y Excmo.
Sr.
Rector de la Universidad Carlos III, claustrales, señoras y señores. Entro con emoción y con gratitud en el claustro de los Doctores de esta Universidad, joven pero ya prestigiosa, que tan generosamente me habéis abierto. Acepto humildemente el gran honor que me otorgáis, porque comprendo bien que es al iuspublicismo español al que habéis querido destacar y singularizar en mi persona. Ese iusplubicismo tenía en España precedentes ilustres, personalidades eminentes, logros importantes.
Quizás lo único que aportamos quienes en 1950 echamos a andar la «Revista de Administración Pública» fue, sencillamente, un trabajo de equipo, colectivo, permanente, siguiendo el fluctuante curso de las leyes y de las sentencias, la marcha de la bibliografía y de las experiencias extranjeras (que fueron inicialmente un apoyo ancilar inexcusable, aunque ya lo sean cada vez menos, por la amplitud y la vitalidad de nuestra propia doctrina), el afán por matizar y por depurar los perfiles de las instituciones singulares de nuestro propio Derecho.
Al final, las decenas de miles de páginas que esa «Revista de Administración Pública» acertó a poner en pie, los equipos de juristas jóvenes, y después ya menos jóvenes, las monografías, los análisis de jurisprudencia y los Tratados, todo ese hervor, que admite sólo equilibrios momentáneos y fugaces, todo eso hizo descubrir que...





Documentos relacionados