Friedrich von Schiller - De la Gracia y la DignidadReportar como inadecuado




Friedrich von Schiller - De la Gracia y la Dignidad - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.

Libro para leer online o descargar PDF - Friedrich von Schiller - De la Gracia y la Dignidad

Fuente:

Fuente: http://www.dominiopublico.es/


Introducción



D E L A L A G R A C I A Y D I G N I D A D F E D E R I C O S C H I L L E R DE LA GRACIA Y LA DIGNIDAD El mito griego atribuye al a diosa de la belleza un cinturón que posee la virtud de otorgar gracia a quien lo lleva, y procurarle amor.
Esta misma deidad va acompañada de las Gracias. Los griegos distinguían de la belleza, pues, la gracia y las Gracias, puesto que representaban a éstas por atributos que podían ser separados de la diosa de la belleza.
Toda gracia es bella, ya que el cinturón de los encantos es propiedad de la diosa de Cnido; pero no todo lo bello es gracia: aun sin ese cinturón sigue siendo Venus lo que es. Según esta misma alegoría, sólo la diosa de la belleza es la que lleva el cinturón de los encantos y los concede.
Juno, la magnífica reina del cielo, debe primero pedir prestado a Venus el cinturón, cuando quiere seducir a Júpiter en el Ida.
La majestuosidad, pues, aun cuando la adorne cierto grado de belleza 3 FEDERICO SCHILLER (que nadie le niega en modo alguno a la esposa de Júpiter), no está segura de gustar sin gracia; porque no de sus propios encantos, sino del cinturón de Venus, espera la egregia reina de los dioses triunfar sobre el corazón de Júpiter. Sin embargo, la diosa de la belleza puede desprenderse de su cinturón y transferir su virtud a un ser menos bello.
La gracia no es, por tanto, privilegio exclusivo de lo bello, sino que puede también pasar, aunque siempre únicamente de la mano de lo bello, a lo menos bello, y hasta a lo no bello. Los griegos mismos recomendaban a aquel que, aun poseyendo los dones del espíritu, careciera de la gracia, de lo agradable, sacrificar a las Gracias.
Si bien estas diosas fueron, pues, imaginadas por ellos como acompañantes del bello sexo, podían, no obstante, volverse también propicias al hombre, a quien son indispensables cuando quiere agradar. Ahora bien: ¿qué es la gracia si, a pesar de que prefiere estar unida a lo bello, no lo está sin embargo de modo...






Documentos relacionados