Bram Stocker - La Casa del JuezReportar como inadecuado




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Introducción



LA CASA DEL JUEZ BRAM STOKER Próxima la época de exámenes, Malcolm Malcolmson decidió ir a algún lugar solitario donde poder estudiar sin ser interrumpido.
Temía las playas por su atractivo, y también desconfiaba del aislamiento rural, pues conocía desde hacía mucho tiempo sus encantos.
Lo que buscaba era un pequeño pueblo sin pretensiones donde nada le distrajera del estudio.
Refrenó sus deseos de pedir consejo a algún amigo, pues pensó que cada uno le recomendaría un sitio ya conocido donde, indudablemente, tendría amigos.
Malcolmson deseaba evitar las amistades, y todavía tenía menos deseos de establecer contacto con los amigos de los amigos.
Así que decidió buscar por sí mismo el lugar.
Hizo su equipaje, tan sólo una maleta con un poco de ropa y todos los libros que necesitaba, y compró un billete para el primer nombre desconocido que vio en los itinerarios de los trenes de cercanías. Cuando al cabo de tres horas de viaje se bajó en Benchurch, se sintió satisfecho de lo bien que había conseguido borrar sus pistas para poder disponer del tiempo y la tranquilidad necesarios para proseguir sus estudios.
Acudió de inmediato a la única fonda del pequeño y soñoliento lugar, y tomó una habitación para la noche.
Benchurch era un pueblo donde se celebraban regularmente mercados, y una semana de cada mes era invadido por una enorme muchedumbre; pero durante los restantes veintiún días no tenía más atractivos que los que pueda tener un desierto. Al día siguiente de su llegada, Malcolmson buscó una residencia aún más aislada y apacible que una fonda tan tranquila como «El Buen Viajero».
Sólo encontró un lugar que satisfacía realmente sus más exageradas ideas acerca de la tranquilidad.
Realmente, tranquilidad no era la palabra más apropiada para aquel sitio; desolación era el único término que podía transmitir una cierta idea de su aislamiento.
Era una casa vieja, anticuada, de construcción pesada y estilo jacobino, con mac...






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