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Un yanqui en la corte del Rey Arturo - Mark Twain. Libro para leer gratis online y descargar en PDF. Fuente: Universidad Rafael Landívar - Guatemala


Introducción



Mark Twain Un yanqui en la corte del Rey Arturo Unas palabras de explicación Fue en el castillo de Warwick donde conocí al curioso extranjero del cual me propongo hablar. Me atrajo por tres motivos: por su cándida simplicidad, por lo maravillosamente familiarizado que estaba con las armaduras antiguas y por lo descansado que era hacerle compañía, ya que él llevaba toda la conversación. Nos encontramos juntos, como nos sucede siempre a la gente modesta, en la cola de la manada de turistas que visitaba el castillo, e inmediatamente comenzó a decir cosas que me interesaron en extremo.
Mientras hablaba, en voz baja, aladamente, agradablemente, parecía irse desprendiendo en forma imperceptible de este tiempo y de este mundo, para posarse en alguna era remota y en algún olvidado país.
Me rodeó gradualmente de una atmósfera extraña, tanto, que me parecía moverme entre fantasmas y espectros, y polvo y sombras de una antigüedad, vetusta a más no poder, de la cual hablaba como si fuera una reliquia.
Del mismo modo que yo hubiera hablado de mis amigos o enemigos personales, o de los más familiares de mis vecinos, hablaba él de sir Lanzarote del Lago, de sir Bors de Ganis, de sir Galaad y de los demás grandes hombres de la Tabla Redonda...
¡Y cuán viejo, indeciblemente viejo, y arrugado, y seco, y polvoriento, fue haciéndose, a medida que seguía hablando!... Se volvió hacia mí y me dijo, igual que si hablase del tiempo o de cualquier otro vulgar asunto: -Usted habrá oído hablar de la transmigración de las almas, ¿verdad? ¿Y de la transposición de las épocas y de los cuerpos?... Le contesté que jamás había oído tratar de ello.
Le interesaba tan poco nuestra conversación -igual que ocurre a todo el mundo cuando se habla del tiempo o de otro tema por el estilo- que ni se fijó en mi respuesta.
Hubo un corto instante de silencio, inmediatamente interrumpido por la voz zumbadora del cicerone: -Esto es un antiguo plaquín del siglo VI, del t...





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