Jokai, Mor - La rosa amarillaReportar como inadecuado




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Introducción



LA ROSA AMARILLA Mór Jókai Digitalizado por http:--www.librodot.com I En aquel tiempo, los carriles de hierro aún no habían cruzado la ancha llanura de Hortobágy, ni el humo de la locomotora señalado su estela sobre el inconmensurable llano húngaro.
Las aguas del Hortobágy todavía no habían sido derivadas, y las dos ruedas del molino chapoteaban alegres en el arroyuelo, mientras la nutria permanecía tranquilamente en el espeso cañaveral. Hacia el alba, un jinete atraviesa la pradera de Zám, que, considerando a la ciudad de Debrecen como centro del mundo, se extiende más allá de Hortobágy.
Imposible adivinar de dónde viene y adónde va, pues no hay caminos en el llano: la hierba crece tan de prisa que oculta pronto el rastro de las ruedas y las huellas de las herraduras.
Hasta donde el inmenso horizonte alcanza, todo es hierba, y nada más que hierba.
Ningún árbol, ningún cigoñal para extraer agua, ninguna cabaña interrumpe aquel majestuoso y verdeante desierto.
El caballo se deja guiar por su instinto.
Su jinete se ha adormecido sobre la silla, y sueña; el cuerpo, huesudo, tan pronto se inclina hacia la derecha como hacia la izquierda; mas, sin embargo, sus pies no sueltan los estribos. Aquel matinal jinete debe ser un vaquero, pues las anchas mangas de su blanca camisa están sujetas por delante, en las muñecas, ya que las mangas flotantes le molestarían entre el ganado.
Su chaleco es azul y el jubón negro, adornado con botones brillantes; negro también es su magnífico szür,1con flores bordadas en seda, colgando de su hombro, sujeto por una correa con una hebilla.
Su mano izquierda sostiene las riendas, aflojadas; en torno de la muñeca derecha se enreda el mango de su látigo de montar, en forma de anillo, y en las alforjillas de cuero de la silla el pesado y largo garrote brilla cubierto de plomo. El sombrero, de anchas y retorcidas alas, está adornado con una rosa amarilla, medio mustia. Tan sólo cuando, de tiempo en tiempo, el ...





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