James, Henry - La venganza de OsborneReportar como inadecuado




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Introducción



HENRY JAMES LA VENGANZA DE OSBORNE Digitalizado por http:--www.librodot.com 1 Philip Osborne y Robert Graham eran amigos íntimos.
Este último había ido a pasar el verano en ciertos manantiales medicinales en las afueras de Nueva York, el recurso a los cuales había sido prescrito por su médico.
En cambio, Osborne -de profesión abogado y con una clientela en veloz aumento- había quedado confinado a la ciudad y había aguantado que junio y julio pasaran no inadvertidos, bien lo sabe Dios, aunque sí enteramente inapreciados.
Hacia mediados de julio comenzó a intranquilizarse al no recibir noticias de su amigo, habitualmente el mejor de los corresponsales.
Graham poseía un cautivador talento literario, y sobrado tiempo libre, por carecer de familia y de ocupación.
Osborne le escribió preguntándole el motivo de su silencio y solicitándole una pronta respuesta.
Al cabo de unos días recibió la siguiente carta: QUERIDO PHILIP: Mi salud actual es, como conjeturaste, insatisfactoria.
Estas infernales aguas no me han sentado nada bien.
Al contrario: me han envenenado. Me han envenenado la vida, y por Dios que desearía no haber venido nunca a ellas.
¿Recuerdas la “Dama Blanca” de El monasterio,1 que se le aparecía al protagonista en el manantial? Hay una igual aquí, en este manantial...
que como ya sabes tiene sabor a azufre.
Juzga la índole de la joven.
Me ha embrujado y no consigo librarme de su hechizo.
Pero me propongo intentarlo otra vez.
No pienses 1 Novela de Walter Scott.
(N.
del T) 1 Librodot La venganza de Osborne Henry James que estoy chiflado, sino espera a verme la semana próxima.
Siempre tuyo: R.
G. El día posterior a la recepción de esta carta, Osborne conoció, en casa de una amiga retenida en la ciudad por la enfermedad de uno de sus hijos, a una mujer que acababa de llegar de la comarca donde Graham había asentado sus reales.
Dicha mujer, de nombre señora Dodd y viuda, había visto mucho al joven y al referirse a él puso ...





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