James, Henry - La pátina del tiempoReportar como inadecuado




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Introducción



LA PÁTINA DEL TIEMPO HENRY JAMES Digitalizado por http:--www.librodot.com Librodot La pátina del tiempo Henry James 2 1 Me sentía demasiado contento del gran favor que a ella podía hacerle, en mi calidad de buen amigo suyo desde hacía bastantes años, como para no ir corriendo a llevarle la noticia aquella misma tarde.
Sabía que trabajaba hasta la noche, como también solía hacer yo mismo; pero sacrifiqué de buena gana una hora de luz de un día de febrero.
Tal como esperaba, la encontré en su taller de pintora, a cuya puerta estaba masculinamente adherida su tarjeta de presentación («Mary J.
Tredick) : no Mary Jane, sino Mary Juliana); estaba algo cansada, algo envejecida y muy manchada, pero se quitó sus feas gafas, apenas hube traspuesto su umbral, para atenderme.
Conservó puesta, mientras arreglaba la paleta y secaba los pinceles, la gran bata pringosa que la recubría de la cabeza a los pies y que muchas veces la había visto yo llevar en circunstancias que daban fe de su renuncia a gustar.
Cada vez que se me ofrecía una nueva ocasión de comprobarlo me apercibía de que Mary había renunciado a todo excepto a su trabajo, y de que en su historia personal debía de existir alguna razón peculiar para ello.
Pero yo seguía lejos de adivinarla.
Ella había renunciado a demasiadas cosas; precisamente por eso sentía yo deseos de echarle una mano.
Le comuniqué, pues, que tenía un sustancioso encargo en perspectiva para ella. ––¿El de copiar alguna obra apreciable? Su queja, y yo lo sabía, era que las gentes sólo le hacían encargos, cuando se los hacían, de copiar obras que ella no apreciaba.
Pero en esta ocasión no se trataba de copiar...
cuando menos, no en el sentido habitual del término. ––Se trata de un retrato...
más bien singular. ––¡Pero si tú mismo pintas retratos! ––Sí, pero ya sabes de qué estilo.
En este preciso caso, mis dotes no son las apropiadas.
Piden un retrato todo armonía. ––¿De quién, si p...





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