James, Henry - La muerte del leónReportar como inadecuado




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Introducción



LIBROdot.com HENRY JAMES LA MUERTE DEL LEON (The death of the lion, 1894) Sencillamente me imagino que se había operado un cambio en mi corazón y que dicho cambio debió inicìarse cuando el señor Pinhorn me devolvió mi manuscrito.
El señor Pinhorn era mi «jefe», como llamábamos en la redacción al director, y había aceptado la elevada misión de sacar adelante el periódico.
Tratábase de una publicación semanal y teóricamente ya no tenía remedio cuando el señor Pinhorn se hizo cargo de la misma. Quien había permitido que llegara a tan lamentable situación fue el señor Deedy: ahora jamás se mencionaba su nombre en la oficina, salvo para hacer referencia a su calamitosa gestión.
Pese a mi juventud yo era en cierto modo una herencia de la época del señor Deedy, que además de director era el propietario; formé parte de un lote heterogéneo, (lo más importante era el local y los muebles de oficina) del cual la pobre señora Deedy, abatida y de luto, se desprendió tras calcular su valor grosso modo.
La única explicación que le encontré al hecho de mi continuidad se fundamentaba en la suposición de que yo había resultado barato.
Me fastidiaba bastante la costumbre imperante de atribuirle todos los males a mi anterior protector, el cual yacía sin honores en la tumba; pero cuando logré hacerme a la situación encontré motivos suficientes para alegrarme de pertenecer a una plantilla.
Al mismo tiempo era consciente de que me hallaba expuesto a que recayeran sospechas sobre mí por ser producto del antiguo sistema, ahora en descrédito.
Esto me hacía sentirme doblemente obligado a tener iniciativas y no hay duda de que tal fue en el fondo el motivo por el que le propuse al señor Pinhorn coger mi humilde pluma y escribir un artículo sobre Neil Paraday.
Recuerdo que al principio el señor Pinhorn me miró como si no hubiera oído hablar jamás de tan célebre personaje, el cual por aquel entonces, es cierto, no se hallaba ni mucho menos en la ...





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