Hurtado de Mendoza, Antonio - Ni Callarlo Ni DecirloReportar como inadecuado




Hurtado de Mendoza, Antonio - Ni Callarlo Ni Decirlo - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.

Hurtado de Mendoza, Antonio - Ni Callarlo Ni Decirlo. Libro para leer y descargar en PDF. Fuente: 10millibrosparadescargar.com


Introducción



LIBROdot.com NI CALLARLO NI DECIRLO Compuesto por Don Antonio Hurtado de Mendoza, Gentilhombre del conde de Saldaña. Personas que hablan en ella:  El REY don Al[f]onso el grande de Aragón  Don JUAN de Ayala, caballero castellano  Don BLASCO de Alagón  Dos caballeros CORTESANOS: LUPERCIO y otro [Caballero]  GONZALO, criado de don Juan  Doña [E]LVIRA de Aragón, hermana del conde de Urgel  [Juana], una CRIADA suya  Doña ALDONZA [de Urrea], dama PRIMERA JORNADA Salga DON JUAN DE AYALA, pensativo y paseándose por el tablado, y GONZALO, su criado, detrás de él, mirando del mismo modo.
Y después de haber dado una vuelta al tablado y dicho la primera copla, tírele de la capa y diga las demás. GONZALO: (¿Hay suspensión más extraña? [Aparte] ¿Hay amor tan enfadoso? Ea, embisto; que es forzoso que se empiece la maraña). ¡Ah señor! ¡Qué embelesado se está sin oír ni hablar! ¡El diablo puede esperar lo que se dice un callado! Si es que hacer por lo entendido del divertirte gran precio, si quieres ser menos necio, ¡sé necio, y no divertido! ¿Hay embeleso, hay espanto de amor igual? Luego vi que es estar menos en sí el estar consigo tanto. JUAN: Este hermoso, este grande, este escondido afecto de mi amor, que retirado yace en el hondo mar de mi cuidado, y en la ardiente región de mi ¿cuándo en voz se verá, cuándo en gemido de lazos de silencio desatado, o siempre en mis memorias obstinado, cuándo podré acordarme algún olvido? Recato es no morir.
Ninguno acierte en mi estrago, la causa al alma asida, la mano celestial, el dueño altivo. Quitaré la costumbre de la muerte y hecho sepulcro de mi propia vida, polvo de amor seré, quedando vivo. GONZALO: ¿Sonetico? Los condeno. ¡Pardiós!, que quiero decillo si el soteno y tabardillo salen mal del catorceno. ¡Cuál diablos la dama es, que de un hombre honrado amada modestamente, se enfada de una injuria tan cortés! (¡Díjelo pulídamente!) [Aparte] Sea esa fembra en...





Documentos relacionados