Bester, Alfred - Fuera de este mundoReportar como inadecuado




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Introducción



FUERA DE ESTE MUNDO Alfred Bester Cuento esto exactamente del modo que sucedió, porque yo comparto un vicio con todos los hombres: aunque disfruto de un matrimonio feliz y sigo enamorado de mi esposa, continúo enamorándome de mujeres con las que me cruzo.
Me paro en un semáforo rojo, miro a la chica del taxi de al lado, y me enamoro desesperadamente de ella.
Subo en un ascensor y quedo cautivado por una chica que lleva un paquete en la mano. Cuando sale en el décimo piso, se lleva con ella mi corazón.
Recuerdo que en una ocasión me enamoré de una modelo en un autobús.
Llevaba una carta al correo e intenté leer el remite y aprenderlo de memoria. Las que se confunden por teléfono son siempre la tentación más fuerte.
Suena el teléfono, lo descuelgo, una chica dice: —¿Puedo hablar con David, por favor? No hay ningún David en nuestra casa y yo sé que es una voz extraña, pero emocionante y tentadora.
A los dos segundos he tejido la fantasía de citarme con la extraña, tener una aventura con ella.
Abandonar mi casa, huir a Capri y vivir en glorioso pecado.
Luego digo: —¿A qué número llama, por favor? Y luego, tras colgar, apenas si puedo mirar a mi mujer, de lo culpable que me siento. Así que cuando sonó aquella llamada en mi oficina, en Madison 509, caí en la misma vieja trampa.
Tanto mi secretaria como mi contable estaban fuera comiendo, así que tomé la llamada directamente en mi mesa.
Una voz emocionante comenzó a hablar a cien por hora. —¡Hola, Janet! Conseguí el trabajo, querida.
Tienen una oficina encantadora justo a la vuelta de la esquina del viejo edificio de Tiffany en la Quinta Avenida, y el horario es de 9 a 4.
Tengo una mesa y un despachito con una ventana, para mí sola... —Lo siento —dije, tras concluir mi fantasía—.
¿A qué número llama? —¡Dios mío! Desde luego no pretendía hablar con usted. —Me lo imagino. —Siento muchísimo haberle molestado. 1 —No ha sido molestia.
La felicito por el nuevo traba...






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