Ancízar, Manuel - Peregrinación de Alpha: por las Provincias del Norte de la Nueva Granada, en 1850-51 - cite moniquira y provincia de velezReportar como inadecuado




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Ancízar, Manuel - Peregrinación de Alpha: por las Provincias del Norte de la Nueva Granada, en 1850-51 - cite moniquira y provincia de velez - 8 Literatura y retórica - Literature - Fuente: Biblioteca de la Presidencia de Colombia


Introducción



Cite, Moniquirá q Provincia de Vélez CAPITULO X Rara persona de las que bajan al Carare se liberta de fiebres intermitentes.
No bastan precauciones; necesítase una constitución privilegiada para salir sano de entre aquellos bosques y lodazales eternos, hirviendo en putrefacción vegetal bajo una temperatura de 27° a 32° del centígrado, en medio de una atmósfera cargada de olores penetrantes y casi nunca renovada en sus capas inferiores por corrientes de aire libre.
Pagamos nosotros el tributo de salud al Carare; pero, gracias a la bondad del señor José Gooding, que puso a nuestra disposición su casa en Vélez, y a las delicadas atenciones de los señores Díaz y Silva, los sufrimientos se hicieron llevaderos, y al cabo de veinte días pudimos emprender marcha para Moniquirá, cabecera de cantón, situada cinco leguas al sur-sureste de Vélez. El camino es bueno en toda estación y atraviesa una comarca sembrada de casas y labranzas de caña y de toda especie de frutos menores, lo cual, visto desde las alturas repentinas del terreno, presenta paisajes alegres y variados que expanden el ánimo y lo ensanchan por la contemplación de un pueblo exento de miseria, feliz en su abundante medianía.
Poco antes de llegar al río Suárez (Sarabita), desde la cumbre de la serranía que lo encajona de esta banda, se descubre el pueblo de Cite, fundado en mitad de la falda oriental de este pequeño ramal de la cordillera y ostentando su blanca iglesia y su caserío de teja en medio de la perpetua verdura de los campos.
Caminaba yo distraído y despacio contemplando aquel inmenso jardín, ceñido en lo bajo por la plateada cinta del Sarabita, que después de multiplicados giros se esconde entre los cerros del norte, cuando me alcanzó un individuo viejo y fornido, cargadas las espaldas con una voluminosa maleta de comestibles.
Saludóme con la cortesía genial de nuestros campesinos, quitándose el grueso sombrero raspón y descubriendo su cabeza prominente hacia ...






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