Alejandro Dumas - El Vizconde de Bragelonne. Tomo I. Parte SegundaReportar como inadecuado




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Libro en PDF para leer online - Clásicos en Español - Alejandro Dumas - El Vizconde de Bragelonne. Tomo I. Parte Segunda


Introducción



Obra reproducida sin responsabilidad editorial El Vizconde de Bragelonne. Tomo I.
Parte Segunda Alejandro Dumas Advertencia de Luarna Ediciones Este es un libro de dominio público en tanto que los derechos de autor, según la legislación española han caducado. Luarna lo presenta aquí como un obsequio a sus clientes, dejando claro que: 1) La edición no está supervisada por nuestro departamento editorial, de forma que no nos responsabilizamos de la fidelidad del contenido del mismo. 2) Luarna sólo ha adaptado la obra para que pueda ser fácilmente visible en los habituales readers de seis pulgadas. 3) A todos los efectos no debe considerarse como un libro editado por Luarna. www.luarna.com LXVI ARTAGNAN ENTABLA RELACION CON UN POETA QUE SE HIZO TIPÓGRAFO PARA QUE SUS VERSOS FUESEN IMPRESOS Antes de ponerse a la mesa; tomó Artagnan sus informes, como tenía de costumbre; pero es un axioma de curiosidad que todo hombre que quiere preguntar bien y fructíferamente debe empezar por ofrecerse él mismo a las preguntas.
Artagnan buscó, pues, con su habilidad ordinaria, un preguntador útil en la hostería de la Roche Bernard. Y casualmente había en el primer piso de esta casa dos viajeros que también se ocupaban en los preparativos de su comida. Artagnan vio en la cuadra sus monturas y en la sala sus equipajes.
El uno viajaba con lacayo, como una especie de personaje; dos yeguas, hermosos animales, le servían de montura. El otro, compañero bastante exiguo, viajero de mezquina apariencia y polvoriento gabán, había llegado de Nantes en un carretón arrastrado por un caballo de tal modo semejante a Furet en el colar, que Artagnan hubiese andado cien leguas antes de encontrar otro mejor para emparejar un tiro. El carretón contenía distintos paquetes envueltos en lienzos viejos.
“Este viajero ––dijo para sí Artagnan––, es de mi calaña; me conviene y yo debo convenirle.
El señor Agnan, con su jubón y su casquete raído, no es digno de comer ...






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