Un compositor latinoamericano - el goce de la música Reportar como inadecuado




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Un compositor latinoamericano - Artículo escrito a partir de la experiencia personal del autor: Un compositor, un escritor, cualquier artista, no es más que un mensajero, un agente de comunicación. Lo que nos debernos a nosotros mismos es sumamente poco en comparación con lo que les debernos a los demás, de hoy y de ayer, en nuestra propia tierra y en el mundo entero.El goce de la música: El deleite ante la expresión artística figura acaso entre los atributos más altos del espíritu humano. Este atributo es dado a los seres humanos en distintos grados, pero es muy probable que no se le niegue a ninguno aunque sea en pequeño grado; y es seguro que siempre habrá la posibilidad latente de incrementarlo.Estos ensayos forman parte de El pensamiento musical 1986, libro que reunió las conferencias dictadas en la Universidad de Harvard 1958-1959, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

Tipo de documento: Artículo - Article

Palabras clave: Música, Composición musical en latinoamérica





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



[arios [hávez Un compositor Latinoamericano Cuando por pnmera vez me escribió Archibald MacLeish preguntándome si estaría yo dispuesto a ocupar este año la Cátedra de Poética Charles Eliot Nor-oll, en la Universidad de Harvard, me sentí halagado y también un poco confundido.
Halagado, ya se comprende, porque la sola idea significaba honor y reconocimiento, y un poco confundido, porque no sabía yo en verdad si podría poner mis ideas en orden -dentro del cuadro de un resumen muy general- y disponerlas de manera presentable.
Por otra parte, no deseaba dar una negativa, sin considerar antes el asunto con calma, pues habría parecido derrotismo. Así pues, había que analizar esa proposición del todo inesperada, y ver la forma de abordarla satisfactoriamente.
Si el correo me hubiera traido una carta con un encargo para escribir música, mi única preocupación hubiera sido encontrar el tiempo necesario.
Pero lo que se me proponía presentaba nuevos problemas que, en esos momentos, estaban muy lejos de mi pensamiento.
Por supuesto que, en realidad, uno siempre está pensando en los problemas que conciernen al oficio, y tratando de encontrar la razón esencial de lo que uno hace.
Pero, sin una razón muy determinada, no se siente uno inclinado a formular sus ideas por escrito; esto significa, además, un esfuerzo muy especial, ya que, en la lucha contra el tiempo, siempre le faltan a uno los minutos para escribir su propia música. Pero, además de los problemas, había varios incentivos.
Dos sobre todo: la curiosidad un poco exploradora que entraña el deseo de dar forma a temas de mi predilección.
Al hacer esta consideración ¿cómo podría yo agradecer lo suficiente al Presidente y los Síndicos del Colegio de Harvard, asi como al Comité de la Cátedra Charles Eliot Norton, que han hecho posible que por un poco de tiempo pueda yo sentarme en una mesa, concentrarme, y juntar ideas dispersas y divagatorias? y segundo: la esperanza de obtener un mínimo de...






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