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Contiene: -Nocturno-, de Jaime García Maffla. -Poemas-, de Eduardo Gómez: Presentimientos; Sólo un momento; Vagabundo; Cantinela invernal; Sonata y fuga; Microcosmos; Oración fúnebre.

Tipo de documento: Artículo - Article





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



JAIME GARCIA MAFFLA NOCTURNO Has despertado.
En la ventana, aunque el reloj señala la mitad de la noche, hay una claridad, tal vez reflejo de algún farol nocturno, que trae hasta tu habitación el hielo.
¿ Volver al sueño? No.
Más fuerte es la inquietud.
Pues no lo haces, entonces dar un paso y, al salir de las sábanas, de nuevo ante tz mismo.
¿Deseadas olvidar? En seguida regresan las imágenes, más bien la persistencia de ti mismo, de quien quisieras h¡,ú y en quien sólo poddas adentrarte.
Ahora todo silencioso, revive, aunque en la lentitud o tristeza de la sombra.
Y, sin embargo, no puedes concentrarte, como en la fiebre o en la espera . ¿Qué aguardas o no te deja reposar? Imaginas, acaso has presentido, un ser que dirigiera el curso de tus horas, los encuentros, el gesto aliado tuyo de presencias amadas, los actos de tu vida en los cuales ya no te reconoces.
Vuelves ahora a la inconstancia, pues inesperado es el momento. aunque te has prometido serenidad.
Pero, ¿De qué sino dependes o ante cuántas miradas debenas actuar? No lo sabes y aun ignoras el curso que han tomado tus dlas, que ya en el abandono transcurren.
Miras las dalias del jard(n, su elevación inexistente, como ese aire que no sabrías tocar, pues es noche y no osas llegar hasta su abrazo.
Pero están, fieles como siempre, junto a ti, los objetos; como seres te cercan entre distancia y sombras, al lado de tu gesto, ya, como ellos inmóvil.
Ir hacia el otro extremo de la casa, deambulando, entre tu pecho el paso del minuto, o en busca de unas notas de música ¿Podnas llegar hasta el papel en blanco? Delante de ella estás llenándola, aunque sin afán ni designio; su extrañeza, con todo, se vuelve cercama, su blancura del color de unos ojos.
¿Ha transcurrido el tiempo? Tu lámpara, el CIrculo entrañable de su luz, te cerca, semejante a una mano, a su consuelo imprevisto.
Y, aún as( ¿ Trazar otras hneas? No, ni reposar, sino luego, en silencio, distraerte. 44 Jaime Garo...






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