Aristóteles: retórica, pasiones y persuasión. Reportar como inadecuado




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Bogotá: San Pablo-Universidad de Antioquia, 2011. 187pp.

Tipo de documento: Artículo - Article





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



reseñas mente, paso por paso, la elaboración de la campana, siguiendo con cuidado la ansiedad del joven artífice que siente cómo se juega la vida en su obra. Resuena la campana.
Y el hermoso tañer de la campana despierta al pintor de una pesadilla.
¿Era la pesadilla el mundo cruel o su propia incapacidad de pintar, de abrirse? ¿Era el uno el revés del otro? Resuena la campana.
Rubliev se da cuenta.
Abre los ojos.
Se conmueve hasta los tuétanos.
No puede seguir negándose al mundo.
Debe pintar.
Hacer justicia consigo mismo es hacer justicia con el mundo, hacer justicia con el género humano, hacer justicia con lo que está más allá, con todo lo más profundo y lo más valioso. La obra de Fernando Zalamea resuena como una campana.
Y es un sonido que debe retumbar y una música que debe ser escuchada.
Porque Fernando Zalamea es hoy en día nuestro filósofo en el mundo3, dialogando en son de amistad y de pelea con quienes llevan a cabo hoy el debate del pensamiento.
Estoy pensando en un Sloterdijk, un Žižek, un Didi Huberman, un Umberto Eco, pero también en un Vikram Seth, un Spiegelman, un Baricco, incluso un Schlink, un Scorsese, un Lynch, una Paglia, un Amartya Sen o un José Alejandro Restrepo, un Amezúa y un Martín Barbero.
E incluyo, fuera de los filósofos, personajes de distintas disciplinas, el cine, el cómic, la economía, el derecho, el arte y la literatura, la sexología y la teoría cultural, porque en todo caso, y en cada uno de los casos, hacen 3 Y, justamente, confirmando sus propias intuiciones, es un filósofo que surge de los márgenes de la filosofía. ideas y valores filosofía en la medida en que están pensando la humanidad. No sólo la razón, el rostro y la mirada (lo más luminoso), sino también el corazón, la mano y el seno (lo más tierno), las tripas y el hígado (lo más oscuro y siniestro).
Por no hablar del sexo, quizás el revés más complejo del mundo de la razón que Fernando elabora. Debemos reconocer a la Uni...






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