Consideraciones sobre nuestra evolución constitucional Reportar como inadecuado




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-La Constitución Política de Colombia ha sido la misma en sus líneas fundamentales desde 1811 hasta nuestros días. El principio de que la soberanía reside esencialmente en la Nación, o sea el dogma rousoniano de la soberanía popular, ha permanecido inalterable a través de todas las constituciones y de todas las reformas que han tenido lugar en casi un siglo y medio de vida independendiente, y las garantías ciudadanas del derecho sajón y de la Revolución Francesa se han conservado prácticamente incólumes durante el mismo período. Hemos llegado así a crear simultáneamente con los otros países americanos, un Derecho Constitucional autóctono y original en el que se hermanan y complementan las concepciones de los racionalistas franceses con la experiencia anglosajona y algunas vagas reminiscencias del concepto jusnaturalista de los teólogos españoles de la Contrareforma-.

Tipo de documento: Artículo - Article

Palabras clave: Colombia, Historia Constitucional





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



COSIDERACIONES SOBRE NUESTRA EVOLUCION CONSTITUCIONAL por ALFONSO LOPEZ MICHELSEN La Constitución Política de Colombia ha sido la misma en sus líneas fundamentales desde 1811 hasta nuestros días.
El principio de que la soberanía reside esencialmente en la Nación, o sea el dogma rousoniano de la soberanía popular, ha permanecido inalterable a través de todas las constituciones y de todas las reformas que han tenido lugar en casi un siglo y medio de vida independendiente, y las garantías ciudadanas del derecho sajón y de la Revolución Francesa se han conservado prácticamente incólumes durante el mismo período.
Hemos llegado así a crear simultáneamente con los otros países americanos, un Derecho Constitucional autóctono y original en el que se hermanan y complementan las concepciones de los racionalistas franceses con la experiencia anglosajona y algunas vagas reminiscencias del concepto jusnaturalista de los teólogos españoles de la Contrareforma. Al adoptar las teorías de Rousseau y los principios de 1789 no lo hicimos hasta en sus últimas consecuencias.
El fundamento de la autoridad en nuestra Constitución es el querer popular, la voluntad colectiva expresada por medio del sufragio universal porque, como lo dice el constituyente de 1886 -la soberanía reside esencialmente en la Nación-; pero al mismo tiempo el Derecho, como norma de convivencia social abstracta, quedó colocado por encima de los fenómenos del voto, como algo más trascendente que las mudables mayorías de los Congresos.
Para ser consecuente hubiéramos debido admitir, como en la tercera Re-- 133 - pública Francesa, la omnipotencia del Congreso para dictar leyes, como supremo delegatario de la soberanía popular.
El Derecho habría emanado en esta forma directamente del pueblo y, como dijimos en otra ocasión, habría sido el fruto de las mayorías en los cuerpos colegiados tal como lo concebía Rousseau.
Toda norma expedida con el lleno de ciertas formalidades externas...






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