Presentación Reportar como inadecuado




Presentación - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.



presentación

Tipo de documento: Artículo - Article

Información adicional: Desde el Jardín de Freud se reserva los derechos de reproducción y publicación de la obra en cualquier medio impreso y-o digital que permita el acceso público a la misma.   Excepto que se establezca de otra forma, el contenido de esta revista cuenta con una licencia Creative Commons -reconocimiento, no comercial y sin obras derivadasâ- Colombia 2.5, que puede consultarse en http:-creativecommons.org-licenses-by-nc-nd-2.5-co-





Fuente: http://www.bdigital.unal.edu.co


Introducción



«la voz en los lazos sociales» Presentación L a Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura dedica el número 8 de su revista Desde el Jardín de Freud al tema de la voz en los lazos sociales.
Distinguida por Lacan como objeto de la pulsión invocante, la voz llega con la cadena significante.
De allí que esta pulsión haya sido localizada como “la más cercana a la experiencia del inconsciente”.
A partir de la distinción de esta pulsión y su objeto, Lacan dejó abierto un amplio campo de indagación: la voz en “los imperativos interrumpidos del superyó”, sus articulaciones con el deseo y la angustia, su condición de resto, la incorporación de la voz, el ámbito para su resonancia, la experiencia diferencial del cantante y el orador, etc.
En el nivel de la práctica analítica, hay que recordar también que el psicoanalista desprende como voz la interpretación y la escansión que realiza sobre el decir de su paciente. Un amplio registro de lo que nos es transmitido tiene como soporte la voz; por la voz tenemos noticia anticipada del deseo de quienes nos precedieron en la existencia.
También la voz fue ocasión de singulares satisfacciones cuando, regocijados, nos entregamos a nuestros primeros canturreos.
El canal por el cual nos llega la voz tiene una singularidad a la que se refirió Pascal Quignard con su evocador “ocurre que las orejas no tienen párpados”.
No hay, pues, barrera que nos permita una distancia con lo que entonces así cobra un carácter imperativo.
Entre la seducción de esa imposición primera y el entusiasmo al que puede entregarse el cuerpo todo, ¿cómo localizar al sujeto por venir? A partir de estas elaboraciones acaso podamos precisar el campo de nuestras indagaciones: ¿cómo pasamos de la voz a las palabras? ¿De qué orden son las seducciones vocales que alientan en los movimientos de masas? ¿De qué manera el imperativo de consumo se sostiene en una voz? ¿Cómo es posible tramitar la mortificación del i...






Documentos relacionados