El asombro entre líneas Reportar como inadecuado




El asombro entre líneas - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.

Ciencia Ergo Sum 2010, 17 (1)

Autor: Heber Sidney Quijano Hernández

Fuente: http://www.redalyc.org/


Introducción



Ciencia Ergo Sum ISSN: 1405-0269 ciencia.ergosum@yahoo.com.mx Universidad Autónoma del Estado de México México Quijano Hernández, Heber Sidney El asombro entre líneas Ciencia Ergo Sum, vol.
17, núm.
1, marzo-junio, 2010, pp.
106-107 Universidad Autónoma del Estado de México Toluca, México Disponible en: http:--www.redalyc.org-articulo.oa?id=10412443015 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto El asombro entre líneas Heber Sidney Quijano Hernández* * Universidad Autónoma del Estado de México, México. Correo electrónico: heberquijano@hotmail.com Por el beso culpable de una santa, aceptaría yo la peste como bendición E.
M.
Cioran P udo haber sido un lunes lluvioso como cualquiera o un martes nublado en el que casi te estrellas con la imprudencia del borracho al volante.
Las casualidades son errores del destino, aunque siempre tengan un aire insolente, de emancipación al designio divino, una diabólica mueca de rebeldía.
Ella entró como un relámpago con sus rizados torbellinos, negros y húmedos, mientras el huracán le seguía hasta la entrada del baño de mujeres.
No recuerdo cómo se llamaba, pero sí la estela de lluvia en el piso.
A pesar del tormentón y los cauces que su rastro dejaba en el piso, traía un semblante de agobio, como si la casualidad le hubiera jugado una mala broma o el destino se le viniera encima como una cascada.
Pero su inocencia le congregaba el pudor en las mejillas, mientras me descubría persiguiéndola con la mirada, como sabueso tras la presa. Sin embargo, era como cualquier día.
Un miércoles nublado o un jueves en el que el tren se dislocó de sus rieles, desmembrando sus eslabones por las vértebras lumbares de la montaña.
Preguntar...





Documentos relacionados