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Autor: Cambaceres

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Eugenio Cambaceres (1843-1888) Silbidos de un vago Indice Dos palabras del autor Potpourri Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI Capítulo VII Capítulo VIII Capítulo IX Capítulo X Capítulo XI Capítulo XII Capítulo XIII Capítulo XIV Capítulo XV Capítulo XVI Capítulo XVII Capítulo XVIII Capítulo XIX Capítulo XX Capítulo XXI Capítulo XXII Capítulo XXIII Capítulo XXIV Capítulo XXV Capítulo XXVI Capítulo XXVII Notas del autor Dos palabras del autor Cuando un pobre diablo transita pacíficamente por las encrucijadas de la vida con una cantinela e los labios y porque su música suena mal en ciertas orejas enfermas, se ve asaltado de golpe por una turba rabiosa que se le va encima, lo avanza, lo acosa y puja por arrebatarle la bolsa, por robarle esos billetes de banco que se ganan sudando y que se llaman nombre, fama, reputación, ¿Qué hace? Para que no le sacudan a traición, se arrincona por lo pronto, aunque sea en algún ángulo de pared, de los que la indecencia publica suele convertir en meaderos, revolea un garrote justiciero, o, si lo pescan descuidado, a falta de refugio mas seguro, arma el paraguas, a guisa de escudo y se acurruca tras de el para cubrirse del manoteo de los grandes y de las uñas de los chicos que como cuzcos en riña de mastines, pretenden alzar la pata y mojar ellos también. Ese es el caso. Una mañana me desperté con un amor aventurero y, teniendo hasta los tuétanos del sempiterno programa de mi vida: levantarme a las doce, almorzar a la una, errar como bola sin manija por la calle Florida, comer donde me agarra la hora, echar un resigue en el Club, largarme al teatro, etc., pensé que muy bien podía antojárseme cambiar de rumbos, inventar algo nuevo, lo primero que me cayera a la mano, con tal que sirviera de diversión a este prospecto embestidor, ocurriéndoseme entonces una barbaridad como otra cualquiera: contribuir, por mi parte, a enriquecer la literatura nacional. Par...






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