SelecciónReportar como inadecuado




Selección - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.



Autor: Veintemilla de Galindo

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Dolores Veintemilla de Galindo Selección Recuerdos En 1847 tenía 17 años cumplidos.
Hasta esa edad mis días habían corrido llenos de placeres y brillantes ilusiones.
Con la mirada fija en un porvenir risueño y encantador, encontraba bajo mis plantas una senda cubierta de flores, y sobre mi cabeza un cielo tachonado de estrellas. ¡Era feliz, y pensaba que nunca se agostarían esas flores ni se apagarían esos astros!. Adorada de mi familia, especialmente de mi madre, había llegado a ser el jefe de la casa; en todo se consultaba mi voluntad; todo cedía al más pequeño de mis deseos; era completamente dichosa bajo la sombra del hogar doméstico, y en cuanto a mi vida social, nada me quedaba que pedir a la fortuna. Desde que tuve 12 años me vi constantemente rodeada de una multitud de hombres, cuyo esmerado empeño era agradarme y satisfacer hasta mis caprichos de niña. -186Una figura regular, un pundonor sin límites y un buen juicio acreditado, me hicieron obtener las consideraciones de todas las personas de las distintas clases sociales de mi patria. A la edad de 14 años, un sentimiento de gratitud vino por primera vez a fijar mi atención en uno de mis amigos; hasta entonces mi corazón ligero y vago como el volar de la mariposa, no había hecho más que escuchar con desdén, y si se quiere con risa, los suspiros de los que me rodeaban.
Se me había enseñado que los hombres no aman nunca y que siempre engañan; esto me hacía reír de ellos sin escrúpulo. Poco a poco ese sentimiento de gratitud se cambió en una afección tierna, sentida y bienhechora que me ofreció mil y mil encantos. La confianza que mi madre tenía en mí, me daba una completa libertad; era, pues, señora de mis acciones y de mis horas, y podía ver a mi amigo, que lo era también de mi madre, a mi satisfacción, estar y pasar sola con él, sin caer siquiera en cuenta que mi fortuna era una especialidad. Respetada siempre por él, uno de mis placeres más íntimos era estar ...





Documentos relacionados