Las revolucionesReportar como inadecuado




Las revoluciones - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.



Autor: Sánchez

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Las revoluciones Florencio Sánchez Hemos dicho que la revolución riograndense de 1893 acabó con los escasos progresos de cultura y civilización de aquellas zonas.
Creemos no haya en la historia de América precedentes de una guerra civil más implacablemente sanguinaria y bárbara.
Han llegado hasta aquí espeluznantes relatos de degüellos, violaciones, incendios, masacres de prisioneros, pero menester es haber atravesado las zonas devastadas de aquella provincia, a raíz de la terminación de la guerra, y oído a los protagonistas de la gran tragedia, emocionados aún, relatar sus escenas, para darse cuenta justa de lo que allí pasó.
Quisiéramos trazar como antecedente útil a las constataciones de esa crónica, una síntesis de aquellos salvajismos, pero tememos que no nos basten todas las páginas de esta revista. Que la supla entonces la imaginación pública exhumando sus recuerdos más lúgubres al respecto, sin excluir el de las depredaciones macedónicas de todo tiempo.
El recuerdo del combate de Río Negro, en que trescientos prisioneros fueron encerrados en un corral de piedra de donde los sacaron uno por uno, a lazo, para desjarretarlos y degollarlos como reses, es uno de los episodios de menor cuantía, así como escasa importancia tiene en relación a las demás herejías, el hecho de que a un joven revolucionario le hicieran comer carne asada de su propio padre. João Francisco, siempre él, fue la figura descollante de la frontera en esa guerra.
A1 frente de una fuerza poco numerosa, jamás quiso alejarse de las fronteras, campando por sus respetos durante los tres años de la guerra, sobre una zona de más de 600 leguas. Fue hábil y previsora su resolución. -Los revolucionarios derrotados en el interior tendrán que arrimarse a la frontera oriental para reponerse y allí.
¡yo los barajo en mi lanza! -decía.
Y si en algo hubo error fue en lo de la lanza, pues lo que barajó a los insurrectos fueron su faca y la de sus milicos. Con las a...






Documentos relacionados