Las flores del GuayacánReportar como inadecuado




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Autor: Andrade

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Las flores del Guayacán Olegario Víctor Andrade A MARÍA Cuenta la vieja leyenda de una raza desgraciada, que fué en los pasados siglos de esta tierra soberana raza que tuvo su historia, pero una historia de lágrimas, copiosa como los ríos que bajan de sus montañas. Historia que yo he leído con el alma desgarrada en las rocas y en los árboles de los valles de mi patria. Que allá en los lejanos bosques donde florece la caña y confunden sus aromas el dátil y la guayaba. Bosques que guardan la cuna, como muralla sagrada, del Paraná, cuyas ondas besan y lavan su planta. Hay un árbol gigantesco de alto tronco y hojas anchas, de que el guaycurú valiente fabrica flexibles lanzas. Arbol que el rayo respeta y acarician las borrascas, que el sol del trópico quema con sus torrentes de lava. Arbol que en la primavera se viste de flores pálidas, que airoso lleva en la frente como guirnalda dorada. Sabe el indio de esas flores una leyenda fantástica, que repite en el silencio de las noches estrelladas. Dice que en el rubio seno de su corola gallarda se anida una mariposa de fosforescentes alas. Habitante misterioso que sólo han visto las auras cuando pasan, murmurando de las ondas la insconstancia. Mariposa que en un día rompe su cárcel dorada, y va a confiar a otras flores los secretos de su alma. ¿Qué les dice? ¿Qué les cuenta? Sólo lo saben las auras, confidentes de las penas de aquella selva encantada. Corto es su viaje, muy corto; apenas luce sus galas, ya siente venir sobre ella las noches y las borrascas. Ya va a ocultarse de nuevo bajo las rastreras plantas, dejando a la selva atónita el recuerdo de sus gracias. Muere o vive - no se sabe, tal vez ni las mismas auras con sus coloquios dulcísimos se atreven a despertarla. Pero un día se alza erguido el -guayacán- de hojas anchas, del polvo que aquel insecto fecundizó con sus alas. Preciosa historia a fe mía, historia de amor y lágrimas que merece acompañarse con los acordes del arpa. Es...






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