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Autor: Acuña

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Lágrimas Manuel Acuña Quum subit illius tristissima noctis imago quae mihi supremum tempus in urbe fuit; quum respeto noctem qui a tot mihi cara reliquie labitur es oculis nuc quoque gutta meis. OVIDIO-ELEGÍAS III. Aún era you muy niño, cuando un día, cogiendo mi cabeza entre sus manos y llorando a la vez que me veía -¡Adiós! ¡Adiós!- me dijo; -desde este instante un horizonte nuevo se presenta a tus ojos; vas a buscar la fuente donde apagar la sed que te devora; marcha.
y cuando mañana al mal que aún no conoces ofrezca de tu llanto las primicias, ten valor y esperanza, anima el paso tardo, y mientras llega de tu vuelta la hora, ama un poco a tu padre que te adora, y ten valor y .
marcha.
yo te aguardo-. Asi me dijo, y confundiendo en uno su sollozo y el mío, me dio un beso en la frente. sus brazos me estrecharon. y despues a los pálidos reflejos del sol que en el crepúsculo se hundía sólo vi una ciudad que se perdía con mi cuna y mis padres a lo lejos. El viento de la noche saturado de arrullos y de esencias, soplaba en mi redor, tranquilo y dulce como aliento de niño; tal vez llevando en sus ligeras alas con la tibia embriaguez de sus aromas, el acento fugaz y enamorado del silencioso beso de mi madre sobre el blanco lecho abandonado. Las campanas distantes repetían el toque de oraciones.
una estrella apareció en el seno de una nube; tras de mi oscura huella la inmensidad se alzaba. y haciendo estremecer el infinito de mi dolor supremo con el grito; -¡Adiós, mi santo hogar-, clamé llorando, -¡Adiós, hogar bendito,! en cuyo seno viven los recuerdos más queridos de mi alma. pedazo de ese azul en donde anidan mis ilusiones cándidas de niño. ¡Quién sabe si mis ojos no volveran a verte!. ¡Quién sabe si hoy te envío el adiós de la muerte!. Mas si el destino rudo ha de darme el morir bajo tu techo, si el ave de la selva ha de plegar las alas en su nido, ¡guárdame mi tesoro, hogar querido, guárdame mi teso...






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