Menéndez Pelayo y la creación del mito de Pereda, el «Genio natural»Reportar como inadecuado




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Autor: Rodríguez Gutiérrez

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Menéndez Pelayo y la creación del mito de Pereda, el «Genio natural» Borja Rodríguez Gutiérrez UNED Cantabria - I.
E.
S.
Alberto Pico El 23 de Enero de 1911, en la ciudad de Santander, se inauguró solemnemente el monumento a Pereda, levantado por suscripción popular, obra del escultor Lorenzo Collaut Valera, sobrino del novelista Juan Valera. Un Menéndez Pelayo, ya enfermo, pero perfectamente lúcido, pronunció el discurso de inauguración del monumento.
El discurso es una de las mejores piezas de su autor y pone de manifiesto, una vez más, el extraordinario prosista que era Marcelino Menéndez Pelayo.
Destaca en él la cuidadosa construcción, la intencionada elección de los conceptos, la perfección de las metáforas.
Este discurso, emocionado y vibrante, en el que la voz del amigo se oye sin duda, no es, y avanzamos ya una de las ideas que vamos a defender en este artículo, una obra de circunstancias.
Muy al contrario es la formulación definitiva, no ya de cómo Menéndez Pelayo juzgaba a Pereda, sino de cómo quería que fuese el novelista Pereda.
Con la inauguración de la estatua, Menéndez Pelayo culminaba una obra que había empezado muchos años atrás, cuando ambos eran más jóvenes, el escritor de costumbres no había todavía —232→ llegado a novelista y el joven prodigio montañés esperaba de su amigo la gran novela santanderina. El examen del discurso nos permite ver las cualidades en las que Menéndez Pelayo cifra la excelencia literaria del novelista de Polanco. En primer lugar la inspiración.
Cuando se siente inspirado, acierta como nadie, dice Menéndez Pelayo.
La presentación de Pereda como artista que todo lo debe a la inspiración se repite a lo largo del discurso.
Se nos habla de un escritor que escribe por vocación irresistible, que es un intérprete apasionado de la realidad, cuya fuente de literatura está dentro de sí mismo.
Un escritor que en el fondo no es un escritor, sino de un caballero cristiano de moral int...






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