Me eligió a mí (a Nimia)Reportar como inadecuado




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Autor: Barreto Burgos

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Chiquita Barreto Burgos Me eligió a mí (a Nimia) Un viento helado peinaba con furia los pajonales del potrero y una fina lluvia como alfileres de cristal horadaba el caminito de tierra, apisonada por años de pasos inciertos o seguros, o abiertas como carne herida por los ejes de las carretas, y los tacuruses parecían fantasmas acurrucados y tristes. Yo miraba sin ver tras esa cortina transparente y gris; sin verla con los ojos sino con el pensamiento, mientras los golpes de martillo aporreando los clavos del ataúd -hecho por los vecinos, como último y obligado regalo- sonaban en mis oídos como ecos lejanos, sin producirme más que una lánguida congoja. Estaban cerrando el cajón de la única hermana de mi padre, a quien no me unía más que un tibio afecto a pesar de que su leche me dio vida.
Por ese motivo me ofrecí a cuidar la casa, para que todos pudieran acompañarla, al cementerio. Miré partir la caravana: una carreta seguida de los hijos y las nueras, los nietos y sobrinos y un puñado de vecinos, todos aplastados por la llovizna6 helada. Al registrar la imagen con la vista me sentí culpable.
¡Debería haberla amado más! Sus pechos me amamantaron, y su voz de lluvia mansa pobla de duendes mi infancia. Ella no pudo evitar que la turbulencia de la revolución primero y la era de paz y progreso después nos distanciara y borrara de mi boca la dulzura del manantial de sus pechos. Vivió tratando de amortiguar golpes y en ese afán se obligó a envolver sus pocas certezas en un paño de resignación. -23Sus seres más queridos siempre estuvieron parados en veredas opuestas: su único hermano y su marido primero, sus hijos y sus sobrinos después. Le tocó tiempos de intolerancias. Una honda tristeza se me anudó en la garganta y bebí como una bebida funeraria la salmuera que brotó de mis ojos y se me escurrió a la boca. El enorme galpón que sirviera de capilla ardiente donde algunas veces, saltando por un día el sanjón que nos distanciaba nos...






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