Entre las dos hoguerasReportar como inadecuado




Entre las dos hogueras - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.



Autor: Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Teresa Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá Entre las dos hogueras ¡Un año ya! Revive plenamente en mí la sagrada emoción de aquella hora. Yo había visto marchar a nuestros soldaditos -taumaturgos del heroísmo-, y en pos de ellos sentí que mi alma se iba también a la guerra. ¡La guerra! ¡La guerra otra vez! ¿Pesadilla a realidad? Yo me crié, oyendo hablar de aquella nuestra gran catástrofe(8).
Mi madre, a quien veo acunándome en su regazo, me hablaba cada día de la tristeza de su orfandad.
Ella veía aquello como una sombra vaga, en los borrosos horizontes de su niñez.
Un día su padre la abrazó con más efusión que de costumbre, humedeció con una lágrima sus mejillas, emprendió viaje.
y no retornó.
Cuando empezó a adquirir noción de las cosas, el nombre de Estero Bellaco quedó grabado indeleblemente en su memoria.
¡Estero Bellaco! ¡Batallón 40! [65] Y esa misma historia refería mi padre del suyo, caído también en aquella batalla memorable. Remembranzas de duelo acompañaron con su melancolía el crecer de mis años.
Por donde quiera que tendía la mirada, el espectro de aquella guerra aparecía implacablemente.
Abuelas enlutadas.
Tías llorosas aún.
Deudos que arrastraban, con la miseria de sus mutilaciones, el dolor de las batallas.
En aquel viejo caserón de mis abuelos parecía resonar todavía el eco de los rezos y de los llantos que lo llenaron durante la larga angustia del martirologio. Pensaba yo en el duro vivir de aquellos días.
Pensaba en ello como en una cosa imposible. ¿Era una leyenda? ¿Era un mito? ¿Cómo seres humanos habían podido padecer ese martirio de cinco años? La familia dispersada y hecha añicos.
Sepulcros de los padres, de los hijos, de los hermanos, dejados a lo largo de caminos de cruel peregrinación, a los que no había de volverse nunca más a renovar las cruces tumbadas por el tiempo. Orfandad, miseria, viudez, y sobre la viudez, la miseria y la orfandad, ese gran dolor irremediable que en ...






Documentos relacionados