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Autor: Triana

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Enigma José Triana Para Enrico Mario Santi 1 Va como lo oscuro entre ruidos secos, o así imagino que se interna entre los árboles, hacia las fogatas neblinosas del sueño. Oigo el eco de sus pisadas sobre el tablero sagrado. O en el lienzo de esparto que el azar le dibuja. Va como un quedarse, como un poco de élitros que se estrujan de no sé qué nostalgia, de no sé qué cuerpo abandonado bajo los arrecifes. Su lentitud recuerda alguna gota de letal azogue, unas aspas roídas, una morosa barca, un remoto, un aire helado, el gemido de una sombra en el desierto. Ahora sus huesos se alargan hasta el humo. Todo es un borrón y nada veo. Sólo esferas girando, y espectros. 2 ¿Quien es, quién.? Apenas lo reconozco en tanta bruma y tal vez me perturbo con sus pasos, o son mis pasos hiriendo la marea de la hojarasca. O triturando ánforas, espigas o palomas. Detrás la olorosa lluvia del orégano extiende rostros y manos descarnadas. ¿Estoy soñando acaso? ¿Quién es, quién.? ¿El miedo es quien me mira, quien me cubre de ojillos como una nueva piel, o soy yo mirándome en el espejo? Uno encuentra tu cuerpo como un cuerpo hierático y maldito, como un alguien enterrado en las hondas galerías, y de pronto levanta lo nocturno ese palmo de escarcha de otro cielo. Uno encuentra tu cuerpo en el desfile de los tenues desastres, llamando a las palomas, poniéndose de bruces bajo un álamo, sospechándose a veces un muerto ataviado de lienzos impalpables. Uno encuentra tu cuerpo entre los limbos de los huertos sonando cascabeles que nadie escucha y luego despabilas unos gestos tenaces imitando las muecas del histrión de las pulseras. Uno encuentra tu cuerpo entre los huesos del insomnio y la melancolía, y es un pequeño robot, y es un gnomo que dispara el aceite del crepúsculo masticando un sigilo de venturas. Uno encuentra tu cuerpo dispersando las horas y los días en la nada, terco animal golpeado por la bruma, por el cierzo impaciente y los aullidos. Uno ...






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