En el «centenario» de la generación del 80; releyendo JuveniliaReportar como inadecuado




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Autor: Rodríguez Alcalá

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Hugo Rodríguez-Alcalá En el «centenario» de la generación del 80: releyendo Juvenilia Al celebrarse hoy el «centenario» de la generación argentina del 1880, volvemos la mirada hacia aquel grupo de escritores leídos hace mucho tiempo, entre nuestros primeros autores hispanoamericanos.
Prosas amenas de Miguel Cané, Eduardo Wilde, Lucio V.
Mansilla, Lucio V.
López, Eduardo Cambaceres, Paul Groussac; versos de Rafael Obligado, de Martín Coronado, de Almafuerte, de Calixto Oyuela.
¿Será aquella deliciosa Juvenilia de Miguel Cané tan deliciosa hoy como cuando teníamos la edad de sus colegiales? ¿Justificará hoy este librito clásico de los argentinos su prolongado clasicismo? En 1968 un crítico -que ha de ser muy de izquierda- publicó en Buenos Aires un estudio sobre Cané.
Para este crítico, Juvenilia y los demás libros de Cané no tienen valor estético alguno.
Cané, miembro representativo de una clase -la élite dominante de su época- nos ofrece, sí, una visión de la realidad que coincide con la de los hombres del 80.
«Una obra de esta naturaleza» -arguye- «tiene un único valor: es testimonio, justamente, de esa particular visión de la realidad; y admite un solo tipo de análisis: el que conduzca a caracterizar esa visión y a encontrar sus determinantes»282. ¿Es éste hoy el único valor de Juvenilia? ¿Se han equivocado todos los que hallaron en Juvenilia, generación tras generación, un librito deleitoso, de interés permanente, cuya lectura suscita la alegría, la compasión, la tristeza, la suave añoranza de tiempos felices y una multitud, en suma, de emociones delicadas? «Lo he leído yo» -declara Eduardo Wilde en 1884- «alternando —186→ mis impresiones entre la risa, la tristeza, la suave emoción y la franca alegría»283.
Edmundo de Amicis, tras leer Juvenilia, exclama: «Se necesita haber estudiado veinticinco años alrededor de ese tremendo misterio del estilo para gustar, o mejor, para gozar con todo lo que ha...






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