Emociones de la guerra del ChacoReportar como inadecuado




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Autor: Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Teresa Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá Emociones de la guerra del Chaco La guerra con Bolivia era ya una realidad.
Habíamos vivido los últimos tiempos -¿años? ¿meses? ¿días?- temiendo que ella nos zamarrease con sus garras sangrientas, pero más grande que este temor fue la esperanza que hasta el último momento nos meció en un desprevenido optimismo.
Cuando en el curso de la contienda se trataba de indagar de qué lado estaba la responsabilidad de su provocación, más de una vez se me ocurrió que podría servir para absolver a mi país de esta culpa el estado en que la guerra lo sorprendió.
Porque fue una sorpresa. ¿Qué otra cosa arguyen aquellos contingentes desprovistos de armas que marchaban a correr la suerte de los primeros encuentros bélicos? De las capueras, nuestros soldados vinieron a los cuarteles trayendo sus machetes, por la costumbre ancestral de no separarse de ellos.
En el cuartel no había fusiles para armarlos a todos y, a menudo, no había tampoco uniformes bastantes para investirlos de atuendo marcial.
Hubo contingentes de movilizados que al marchar al Chaco más que guerreros habrían [55] parecido agricultores en camino de sus capueras, si sus vítores no alzasen sobre sus formaciones el énfasis de un espíritu belicoso. En aquellos días de julio de 1932, las señoras nos movilizarnos a la par de los varones. Había un puesto de honor para todas las que sintieron el llamamiento del deber y cada una lo ocupó decididamente desde el primer instante.
La Cruz Roja, la Sociedad Pro Patria, y luego la Gota de Leche, sirvieron de cuarteles a la conscripción femenina. Hubo que improvisarlo todo.
Reconstruyo en el recuerdo el cuadro de aquellos recintos de la Cruz Roja Paraguaya levantados por el generoso esfuerzo de Andrés Barbero, el gran paraguayo para quien son pocos los galardones de la gratitud nacional.
Allí, las mujeres, señoras y niñas, emprendimos una tarea que se prolongó en laboriosas jornadas durante tres añ...





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