Algo sobre Teodoro GuerreroReportar como inadecuado




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Autor: Alas

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Algo sobre Teodoro Guerrero Leopoldo Alas «Clarín» Con los pelos de punta leo en un periódico la siguiente nota relativa al pleito del matrimonio sostenido entre T.
Guerrero y R. Sepúlveda: «Felicitamos afectuosamente a nuestros dos amigos Sepúlveda y Guerrero por la conclusión de un pleito que tanto preocupaba a los que tenían el placer de leerle.
¡Dichosa manera de terminarle!.
¡Ganando los dos! ¡Deseamos una eterna dicha a los nuevos esposos! ¡Deseamos una eterna dicha a los nuevos esposos!». ¡Es decir, que Guerrero se ha casado con Sepúlveda! O de otro modo, que Sepúlveda.
¡se ha casado con Guerrero! La naturaleza sólo aprueba las justas nupcias entre macho y hembra. Al fin respiro.
Ya decía yo que eso no podía ser.
No una inteligencia mía, sino la mala, pésima redacción de la nota que dejo copiada me hizo tomar el rábano por las hojas.
Lo que hay es que el simpático escritor Sepúlveda ha contraído matrimonio.
con una señorita. (Deseamos a los esposos una larga luna de miel, como dicen los versos, etcétera.) ¿Ve usted, señor Guerrero, lo que tiene escribir mal? Le ponen ustedes a uno en tales compromisos.
Lo peor es que para enterarme de lo sucedido he necesitado leer unos versos del Teodoro Guerrero susodicho, y francamente, yo que ya los he leído voy a vengarme en el inocente lector haciéndole partícipe de este disgusto. Sirvan estas notas de sifón-estomacal, que diría un autor realista. estos versos en su oído». Veamos esos versos tenaces: «Yo sé que el lazo sagrado que funde dos en un ser del hombre y de la mujer es el más perfecto estado». Obra de un autor tenaz parecen esos versos hechos con tenazas. «Rebosaba en ti el placer la esperanza de los dos, puestos los ojos en Dios y el alma en una mujer». Eso es, Dios que se contante con los ojos. II «Tú sueñas con una esposa, ves a tu lado un vacío Un vacío que se ve ya pasa a la categoría de vacido. «Pues sentiste dicha tanta y confiesas la mentir...






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