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Autor: Heredia

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Al Océano José María Heredia ¡Qué! ¡De las ondas el hervor insano Mece por fin mi lecho estremecido! ¡Otra vez en el Mar!.
Dulce a mi oído Es tu solemne música, Oceano. ¡Oh! ¡cuántas veces en ardientes sueños Gozoso contemplaba Tu ondulación, y de tu fresca brisa El aliento salubre respiraba! Elemento vital de mi existencia, De la vasta creación mística parte, ¡Salve! felice torno a saludarte Tras once años de ausencia. ¡Salve otra vez! a tus volubles ondas Del triste pecho mío Todo el anhelo y esperanza fío. A las orillas de mi fértil patria Tú me conducirás, donde me esperan Del campo entre la paz y las delicias, Fraternales caricias, Y de una madre el suspirado seno. ¡Me oyes, benigno Mar! De fuerza lleno, En el triste horizonte nebuloso, Tiende sus alas aquilón fogoso, Y las bate: la vela estremecida Cede al impulso de su voz sonora, Y cual flecha del arco despedida, Corta las aguas la inflexible prora. Salta la nave, como débil pluma, Ante el fiero aquilón que la arrebata Y en torno, cual rugiente catarata, Hierven montes de espuma. ¡Espectáculo espléndido, sublime De rumor, de frescura y movimiento: Mi desmayado acento Tu misteriosa inspiración reanime! Ya cual mágica luz brillar la siento: Y la olvidada lira Nuevos tonos armónicos suspira. Pues me torna benéfico tu encanto El don divino que el mortal adora, Tuyas, glorioso Mar, serán ahora Estas primicias de mi nuevo canto. ¡Augusto primogénito del Caos! Al brillar ante Dios la luz primera, En su cristal sereno La reflejaba tu cerúleo seno: Y al empezar el mundo su carrera, Fue su primer vagido, De tus hirvientes olas agitadas El solemne rugido. Cuando el fin de los tiempos se aproxime, Y al orbe desolado Consuma la vejez, tú, Mar sagrado, Conservarás tu juventud sublime. Fuertes cual hoy, sonoras y brillantes, Llenas de vida férvida tus ondas, Abrazarán las playas resonantes -Ya sordas a tu voz-, tu brisa pura Gemirá triste sobre el mundo muerto, Y entonarás...





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