Al glorioso Cervantes SaavedraReportar como inadecuado




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Autor: Cordero

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Al glorioso Cervantes Saavedra Luis Cordero A los trescientos años de haber nacido su inmortal don Quijote de la Mancha I Para irrisión de andantes caballeros, lanzaste el tuyo, de figura triste, tempestuoso filántropo, que embiste doquiera que barrunta desafueros. A su lado pusiste el de escuderos perfecto tipo, que al Manchego asiste sólo porque el Fidalgo le conquiste ínsulas en que hartarse de pucheros. ¡Tal es la sociedad! Almas ardientes pugnan por el derecho conculcado, provocando la risa de las gentes; mientras un maula rústico y taimado sirve de Sancho Panza a los valientes por el plebeyo gaje del bocado. II Loco es tu paladín; mas, su manía de amparar a dolientes desvalidos, castigando a bellacos y bandidos, a punto está de ser sabiduría. Al otro mandria, de cabeza fría, que todo lo refiere a los sentidos, ¿qué le importan fazañas ni cumplidos, si al sórdido interés tiene por guía? Hidalgo el uno, la hermosura crea que corazón le acepte y homenaje, férvido adorador de Dulcinea. Villano el otro, sueña con el gaje, y, si en algo más noble se recrea, es sólo al recobrar a su bagaje. III Desazones, derrotas, penitencia, todo lo arrostra el ínclito Manchego, que, encendido de amor en vivo fuego, milita en protección de la inocencia. El paje es un modelo de indolencia, a injurias mudo, para lidias ciego, muy discreto, eso sí, cuando entra en juego el tema de la propia conveniencia. El adalid, que al débil presta auxilio, deplorará, con frases peregrinas, la suerte de Cardenio o de Basilio. El mozo, de Camacho en las cocinas, vagará como en propio domicilio, engullendo perdices y gallinas. IV Don Quijote es el noble visionario, por altos ideales aturdido; Sancho es aquel plebeyo buen sentido, que prefiere a la gloria el numerario. Si embiste el Caballero temerario, el mozo queda oculto o encogido, y ni palabra chista, si, vencido, no abandona el palenque el adversario. Blande el Hidalgo la pujante lanza sólo por ...






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