La prudente venganza, Novela segundaReportar como inadecuado




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Autor: Lope de Vega

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Lope de Vega La prudente venganza Novela segunda A la señora Marcia Leonarda Prometo a vuestra merced, que me obliga a escribir en materia que no sé cómo pueda acertar a servirla, que como cada escritor tiene su genio particular a que se aplica el mío no debe de ser este, aunque a muchos se lo parezca.
Es genio, por si vuestra merced no lo sabe, que no está obligada a saberlo, aquella inclinación que nos guía más a unas cosas que a otras, y así defraudar el genio es negar a la naturaleza lo que apetece, como lo sintió el poeta satírico.
Púsole la Antigüedad en la frente, porque en ella se conoce si hacemos alguna cosa con voluntad o sin ella. Esto es sin meternos en la opinión de Platón con Sócrates y de Plutarco con Bruto, y de Virgilio, que creyó que todos los lugares tenían su genio, cuando dijo: Así después habló, y un verde ramo ceñido por las sienes, a los genios de los lugares y a la diosa Telus, primera entre los dioses, a las ninfas e ignotos ríos ruega humildemente. Advirtiendo primero que no sirvo sin gusto a vuestra merced en esto, sino que es diferente estudio de mi natural inclinación, y más en esta novela, que tengo de ser por fuerza trágico, cosa más adversa a quien tiene como yo tan cerca a Júpiter.
Pero, pues en lo que se hace por el gusto propio se merece menos que en forzarle, oblíguese más vuestra merced al agradecimiento, y oiga la poca dicha de una mujer casada, en tiempo menos riguroso, pues Dios la puso en estado que no tiene que temer cuando tuviera condición para tales peligros. En la opulenta Sevilla, ciudad que no conociera ventaja a la gran Tebas (pues si ella mereció este nombre porque tuvo cien puertas, por una sola de sus muros ha entrado y entra el mayor tesoro que consta por memoria de los hombres haber tenido el mundo), Lisardo, caballero mozo, bien nacido, bien proporcionado, bien entendido y bienquisto, y con todos estos bienes y los que le había dejado un padre, que trabajó sin descanso (c...






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