La muerte de AbelReportar como inadecuado




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Autor: de Larra

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Mariano José de Larra La muerte de Abel Representación de la tragedia titulada «La muerte de Abel» largo tiempo prohibida La ilustración de nuestro Gobierno parece haber dejado en pie las tragedias en cuaresma por este año y algunas otras representaciones; sólo han quedado excluidos del ensanche dado al arte los bailes nacionales: efectivamente, la autoridad ha conocido que se puede muy bien ver comedias y salvarse; lo que parece estar todavía en duda es que se pueda uno salvar viendo bailar bailes nacionales.
Yo estoy con el Gobierno por la negativa. Los bailes suizos, como los de la ópera El Guillermo, que se sigue representando, tienen otro ver: los nacionales son los especialmente desagradables a los ojos de Dios, con la circunstancia de que Su Divina Majestad parece llevarles más en paciencia el resto del año que en ciertos cuarenta días, llamados Cuaresma.
Esto parece querer decir que hay circunstancias para todo, y que lo que es bueno en tal mes, es malo en tal otro, aun a los ojos del cielo.
Lo mismo se dice de las ostras, las cuales sólo son buenas en los meses de erre.
Un historiador podría inferir de aquí que las danzas que bailaban los israelitas alrededor del arca del Testamento no eran bailes nacionales, sino bailes del Guillermo, bailes suizos.
Es probable que fuese así. Convengamos en que hay pocas cosas más ridículas, ni más insolentes, que la petulancia con que suele el hombre autorizar con el nombre tan sagrado de Dios sus pequeñeces. La muerte de Abel es un hecho incontestable, y esta tragedia una de las acreditadas obras literarias del repertorio de Máiquez.
Muchísimo mérito debería de tener aquel célebre actor cuando adquirió su fama en las obras que representó, y cuando se la comunicó a ellas mismas.
Entre todos los dramas representados por Máiquez no recordamos uno bueno. Es preciso tener muchísima precisión de hacer una tragedia para hacer La muerte de Abel.
Advertimos que no vamos a hablar del asunto, con...






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