La cronología vivienteReportar como inadecuado




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Autor: Chejov

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Anton Chejov La cronología viviente 2006 - Reservados todos los derechos Permitido el uso sin fines comerciales Anton Chejov La cronología viviente El salón del consejero áulico Charamúkin se halla envuelto en discreta penumbra.
El gran quinqué de bronce con su pantalla verde imprime un tono simpático al mobiliario, a las paredes; y en la chimenea, los tizones chisporrotean, lanzando destellos intermitentes que alumbran la estancia con una claridad más viva.
Frente a la chimenea, en una butaca, está arrellanado, haciendo su digestión, Charamúkin, señor de edad, de aire respetable y bondadosos ojos azules.
Su cara respira ternura.
Una sonrisa triste asoma a sus labios.
Al lado suyo, con los pies extendidos hacia la chimenea, se encuentra Lobnief, asesor del gobernador, hombre fuerte y robusto, como de unos cuarenta años. Junto al piano, Nina, Kola, Nadia y Vania, los hijos del consejero áulico, juegan alegremente.
Por la puerta entreabierta penetra una claridad que viene del gabinete de la señora de Charamúkin.
Ésta permanece sentada delante de su mesita de escritorio.
Ana Pavlovna, que tal es su nombre, ejerce la presidencia de un comité de damas; es vivaracha, coqueta y tiene la edad de treinta y pico de años.
Sus ojuelos vivos y negros corren por las páginas de una novela francesa, debajo de la cual se esconde una cuenta del comité, vieja de un año. -Antes, nuestro pueblo era más alegre -decía Charamúkin contemplando el fuego de la chimenea con ojos amables-; ningún invierno transcurría sin que viniera alguna celebridad teatral.
Llegaban artistas famosos, cantantes de primer orden, y ahora, que el diablo se los lleve, no se ven más que saltimbanquis y tocadores de organillo.
No tenemos ninguna distracción estética.
Vivimos como en un bosque.
¿Se acuerda usted, excelencia, de aquel trágico italiano?.
¿Cómo se llamaba? Un hombre alto, moreno.
¿Cuál era su nombre? ¡Ah! ¡Me acuerdo! Luigi Ernesto de Ruggiero.
Fue un gra...






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