Fridolin el bueno y Thierry el maloReportar como inadecuado




Fridolin el bueno y Thierry el malo - Descarga este documento en PDF. Documentación en PDF para descargar gratis. Disponible también para leer online.



Autor: Schmid

Fuente: http://www.biblioteca.org.ar/


Introducción



Cristóbal Schmid Fridolin el bueno y Thierry el malo 2006 - Reservados todos los derechos Permitido el uso sin fines comerciales Cristóbal Schmid Fridolin el bueno y Thierry el malo Índice I Los cazadores furtivos II El corzo III Los padres de Fridolín IV El herido V El socorro del cielo VI El encuentro VII La caridad de los nobles VIII La educación de Thierry IX El pillete X Los bandidos XI Preparando un robo XII Dios protege a los buenos XIII Historia y fin de los tres bandidos XIV Arrepentimiento de Thierry XV Thierry y su madre XVI Felicidad de Fridolín I Los cazadores furtivos Fridolín era un niño precioso, que tenía un corazón excelente y estaba siempre de muy buen humor.
Un día encaminose muy temprano al bosque a coger ramas secas.
Él fue quien el verano anterior, a pesar de sus pocos años, llevó a cuestas a la choza casi toda la leña que había de servirles para calentarse durante el invierno.
Gozoso de poder ayudar a sus padres en sus penosas tareas, se dirigió aquel día al cercano bosque y empezó a trabajar.
Recogió cuantas ramas secas pudo encontrar, y no descansó hasta que hubo reunido mucha leña; tanta como sus débiles fuerzas le permitían llevar. Cargado con el pesado haz, se encaminó a su casa.
Al salir del umbrío bosque entró en un delicioso valle, al cual daban luz y calor los ardientes rayos del Sol.
Por entre la hierba, cuajada de flores, deslizábase un riachuelo, junto al cual crecían diversas plantas y espinosas zarzas.
Fridolín le remontó hasta su nacimiento, en donde el agua límpida y cristalina brotaba de una roca a la que daba sombra una corpulenta encina.
A poca distancia vio las primeras fresas del año: cogió muchas, y luego se sentó al pie del árbol para comer [84] su modesto almuerzo, que consistía en un pedazo de pan moreno.
Bebió el agua fresca y clara del manantial, y las rojas fresas le sirvieron de postre. Pero antes de empezar a comer se quitó la gorra, cruzó sus manitas, y elevando e...






Documentos relacionados