Baudelaire, la mente de un moralista - FilosofíaReportar como inadecuado




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Autor: López Castellón, Enrique

Lugar: Universidad Autónoma de Madrid

Fecha de publicación: 1991

Detalles: Cuaderno Gris. Época II, 1 (1990-1991): 30-36.

Área: Filosofía





Autor: López Castellón, Enrique

Fuente: https://repositorio.uam.es


Introducción



CULTURA Baudelaire, la mente de un moralists ENRIQUE LOPEZ CASTELLON Lo primer0 que observa en 10s escritos de Baudelaire quien se acerca a ellos con apasionada receptividad es una situaci6n de desgarramiento.
La experiencia que tiene el autor de Las flores del ma1 de la condici6n hurnana se plasma en la constataci6n de que somos naturalezas urgidas por instancias no s61o diferentes sino contrapuestas.
ccExisten en todo hombre, y a todas horas bescribe en Mi corazdn a1 desnudo- dos postulaciones simultaneas: una hacia Dios y otra hacia Satan.
La invocaci6n a Dios, o espiritualidad, es un deseo de ascender de grado; la de Sa&, o animalidad, es un gozo de rebajarse., Desde esta perspectiva, las exigencias morales no se confunden con imperativos formales y universales.
El bien son 10s d i c h e n e s desp6ticos y arbitrarios que emiten 10s seres superiores al sfibdito moral, y el sentido del deber se identifica con la necesidad de ser mandado, castigado o querido.
El siempre niAo Baudelaire se sentirg de continuo responsable ante la mirada autoritaria de su padrastro y ante 10s ojos amorosamente recrirninatorios de su madre.
Se trata, en surna, de una moral ajena a toda especulacibn racional, de una moral rigida, convencional, marcada por la inalterable jerarquia que configura a las relaciones interpersonales y sustentada, a su vez, por quienes se sienten dkbiles, desamparados y urgidos por una irrefrenable necesidad de protecci6n. Baudelaire odia esa moral, como odia a las personas que la encarnan, per0 en ningfm momento cuestionarg la legitimidad de sus exigencias.
De ahi que la rebeldia sea el pecado por antonomasia, la raiz de todos 10s males, la causa de la caida de Luzbel y de la expulsi6n de A d h y Eva del parafso terrenal.
Y de ahi tarnbikn que la sumisi6n constituya, por el contrario, la causa de todo bien, la actitud generosamente recompensada de Abraham, dispuesto a s a d ~ c a ar Dios a su hijo Isaac, en contra de la condena del homicidio prescrita a Moi...






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