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Relato CF: ¿Y si aquel que soñó conquistar el espacio, las estrellas, los planetas, conquistó uno de los últimos y terminó dejando una huella de carne y hueso? ¿Qué consecuencias puede traer un sueño?


Autor: Rocío de Juan

Fuente: https://archive.org/


Introducción



-Rojo Destello de la Última Estrella de la Tarde- @Copyright Rocío de Juan para NG 3660 Rojo Destello de la Última Estrella de la Tarde Rocío de Juan Me llamo Rojo Destello de la Última Estrella de la Tarde.
El nombre lo escogió mi padre —eso explica por qué es tan distinto de los de otros— y siempre creí que lo había hecho pensando en el momento de mi alumbramiento.
Nací un atardecer de hace quince años, cuando el sol moría provocando un gran incendio en el horizonte.
Aquel astro fue la última luz que vio mi madre, antes de arrojarme al mundo con un postrero esfuerzo.
Mi progenitor ha cuidado de mí desde entonces.
Sin embargo, esta misma tarde he tomado la decisión de abandonar mi nombre y tomar en su lugar el de Guía, indicativo de lo que será mi vida futura. Mi padre no era de nuestro Pueblo.
Una de las mujeres exploradoras le había descubierto errando por las rojas dunas del desierto.
Cuando le condujo hasta su gente, éstos sintieron inmediata curiosidad por él, debido a sus cabellos dorados y al atuendo azul que le cubría como una segunda piel. Cuando le desvistieron para atenderle comprobaron que su piel era tan pálida como su rostro.
Su físico contrastaba enormemente con nuestra piel cobriza y nuestro tono oscuro de cabello.
Él era, al mismo tiempo, parecido y diferente a nosotros (hablaba otra lengua, aunque pronto aprendió la nuestra) y el temor les hizo plantearse acabar con la vida del extranjero.
Le salvó la defensa de la mujer que le había encontrado, y que incluso le aceptó en su tienda.
Más tarde se convertiría en mi madre al concebir a la única hija de aquel extraño: yo. La característica más singular, no obstante, residía en la longevidad de mi padre.
Él afirmaba tener treinta y cinco años el día que llegó a nuestro Pueblo.
A esa edad, cualquiera de nosotros hubiéramos sido ancianos decrépitos.
Con el tiempo, ese tema comenzó a inquietarme.
Empecé a preguntarme si tendrían algo que ver c...






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