Balak y la Historia de la Rana Reportar como inadecuado




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Los Mágicos Cuentos de Anne


Autor: Escuela Seshat

Fuente: https://archive.org/


Introducción



LOS MÁGICOS CUENTOS DE ANNE TERCER CUENTO Balak y la Historia de la Rana Aunque sabía que no se podía alejar de casa por aquel Camino que daba a un Distrito desconocido, la curiosidad fue más fuerte, que el temor que le querían imponer.
Ya tenía 6 años, y a esa edad se tenían ganas de liberar, esa caudalosa energía que le hacía irritarse, sino conseguía exprimirle al día, todo su potencial.
Decidido como estaba y antes de que un adulto lo detuviera por su desobediencia, apretó a correr calle arriba, intentando alcanzar la orilla del Asper.
Sería el río, el que lo conduciría hasta El Viejo Puente y allí, decidiría si cruzaba o no. Según las habladurías, era en ese otro lado, donde las Nakhan hacían todo tipo de brujería, matando animales y hasta niños pequeños, que secuestraban para entregárselos al Cielo. Balak nunca creyó aquello.
Se preguntó: - ¿Quién puede haber en el Cielo que pida eso…? Miró hacia arriba y sólo descubrió el mismo tono azul de siempre, el de un día despejado, cualquiera. Corrió hasta agotarse, tanto que siquiera pudo apreciar el extenso paraje que cruzaba, en el que la Naturaleza acababa de regalar, un interminable manto de flores silvestres, digno de contemplar. Finalmente y debido a la inercia de su carrera, al llegar a la misma orilla, casi cae al agua, resbalando con el limo.
Unas pequeñas rocas le sirvieron de sujeción, se tiró al suelo extenuado y al caer sobre su dorso, el mismo Cielo apareció de nuevo ante sus ojos. No podía retirar la vista de ese lugar que tanto llamaba su atención.
Si existía un dios, él quería ser como dios.
Fue entonces, cuando le pareció ver unos ojos que le devolvían la visión.
Sonrió y dijo: - Si estás ahí, te descubriré y si descubro que no estás, ocuparé tu lugar – y tras ello, rió a carcajadas por la ocurrencia. Al momento se incorporó.
Pudo observar algunos peces, como arrastrados por la corriente, pasaban rápido de largo.
Pero lo que en el fondo...






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